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jueves, 16 de enero de 2014

Propuestas para mejorar el sector agropecuario en México

CONTENIDO


     Presentación


I.      Marco Institucional Vigente


II.   Diagnóstico General

III. El Minifundio y la Reconversión Productiva


IV.  Hacia una Política Económica Sectorial
a)   Líneas de acción para producción de autoconsumo
b)  Líneas de acción para productores comerciales


V.    Ciencia y Tecnología Aplicada


VI.  Financiamiento para el Desarrollo





Presentación

  
Una economía está conformada por tres sectores: el agropecuario, el industrial y el de servicios, los tres son indispensables para el desarrollo equilibrado y sostenido de una economía, cuando alguno de los tres no se desarrolla al ritmo que requieren los demás, se rompe el equilibrio, afectando el desarrollo de los otros y -por tanto- el crecimiento de la economía en general,  justamente lo que ha sucedido en México.


El documento que presentamos a continuación trata de reflejar la situación socioeconómica del sector agropecuario nacional. Partiendo de un diagnóstico general, reunimos los elementos para construir una estrategia con diferentes líneas de acción, que consideramos necesarias para impulsar los cambios que el sector agropecuario necesita, para responder a los tiempos y retos que enfrenta la sociedad nacional.




I. Diagnóstico General

Abundan los datos institucionales para realizar un diagnóstico del sector agropecuario nacional, hay  autores de libros dedicados a describir esta situación,  pero creo que estamos en un momento oportuno para transitar del análisis a la propuesta, para ello referimos algunos datos muy conocidos como marco general y punto de partida.

En México existen 54 millones de pobres, de los cuales, 20 millones viven en pobreza alimentaria y 26 en pobreza de capacidades.

Cerca de 19 millones de mexicanos viven con menos de un salario mínimo y 11 millones no registran ingresos.

En el campo mexicano vive casi una tercera parte de la población y genera únicamente el 4 por ciento del Producto Interno Bruto del país.

Cada año el país pierde 540 millones de toneladas de suelo y 600 millones de hectáreas de bosque. A la fecha el suelo mexicano ha perdido el 50 por ciento del agua disponible para cada mexicano.

La OCDE considera que un país debe producir cuando menos el 75 por ciento de lo que consume, nuestro país produce escasamente el 53 por ciento, el déficit general productivo sobrepasa el 22 por ciento, una situación sumamente delicada para la economía nacional.

Según la FAO, en el 2011 México fue el país donde más disminuyó la producción de alimentos, se ubicó únicamente por arriba de algunos países africanos.

El sector primario de nuestra economía está enfocado a la producción de variedades agropecuarias de muy bajo valor económico. Las prácticas productivas tradicionales atentan contra los recursos naturales y el medio ambiente.

Es necesario buscar la solución a una situación que se agrava cada día, aprovechando la información y los recursos científicos y tecnológicos  para estudiar y revertir esta situación.

II.- Marco Institucional Vigente

a)  Por una Reingeniería Institucional

Diagnóstico:

Recordemos que a finales de la primera mitad del siglo pasado, las potencias que participaron en la Segunda Guerra Mundial descuidaron sus sectores productivos y se convirtieron en importadores de alimentos, el sector agropecuario mexicano fue uno de los beneficiarios de ello, y gracias a esta circunstancia, para los sesenta había conformado un modelo sustitutivo de importaciones y las instituciones que lideraban el sector fueron las idóneas para ese momento.

No obstante, al finalizar la guerra vino la recuperación de los países participantes, se puso en marcha un nuevo modelo económico neoliberal, que sugirió abrir las economías a un mercado mundial regido por la innovación y reconversión productiva y la competencia global. México no cambió ni adecuó su modelo y al llegar al presente siglo el sector se convirtió en una carga para el Estado Mexicano.

Las dependencias gubernamentales han cambiado de nombre, han modificado sus programas, han implementado acciones para responder a ciertas demandas, pero sobrerregularon el acceso a sus programas y  recursos, sin llevar a cabo una reingeniería para enfrentar las necesidades que tiene el sector agropecuario de adaptarse a la nueva realidad económica mundial, ante ello proponemos las siguientes:

Líneas de Acción

·     Creación del Consejo Nacional Agropecuario
·     Elaboración de un plan sectorial por: segmento productivo, vocaciones productivas regionales, cadenas de valor y oportunidades de mercado.
·     Impulsar la modificación del marco normativo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), dándole tareas vinculantes para: el estudio del territorio, identificación de vocaciones productivas, fomento a la integración de cadenas de valor y unidades productivas, integración de agro-parques y diseño de mecanismos de comercialización.
·     Facultar a la SAGARPA como dependencia rectora en la elaboración de criterios para el diseño de programas sectoriales regionales, estatales y municipales.
·     Impulsar la mejora regulatoria en la operación y acceso a los recursos y programas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA).
·     Mejoramiento de las Reglas del Fondo Nacional para Desastres Naturales (FONDEN) para agilizar el pago por siniestros naturales en agricultura y ganadería.
·     Impulsar la transformación de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) e impulsar la creación de la Secretaría del Agua.
·     Otorgar a la Secretaria del Agua un perfil rector normativo vinculante y ejecutivo en políticas públicas de infraestructura, uso, tratamiento y reutilización de agua.

III.- El Minifundio y la Reconversión Productiva

Diagnóstico

En el último cuarto del siglo pasado vivimos una fuerte depresión productiva de la forma social de tenencia de la tierra conocido como minifundio o ejido, cuyo promedio de propiedad apenas llega al 1.7 hectáreas por ejidatario, lo que ha vuelto incosteable la capitalización mediante la incorporación de sistemas tecnológicos de productividad eficiente.

Por otra parte, se ha dicho que lejos de disminuir, el minifundio se ha incrementado al dividirse las parcelas de ejidatarios de la primera generación entre los hijos que están adquiriendo derechos, un paradigma que debemos superar mediante distintos mecanismos que regularicen la propiedad de la tierra.

Líneas de Acción
·     Impulsar las modificaciones necesarias al artículo 27 constitucional para adecuarlo a las necesidades de asociación y capitalización del ejido mexicano.
·     Fomentar el asociacionismo ejidal para consolidar unidades productivas tecnificables y rentables.
·     Impulsar la reconversión de la agricultura minifundista a cielo abierto por agricultura protegida mediante invernaderos tecnificados, sistemas de acolchado, cintilla y otros.
·     Impulsar la construcción de centros de acopio tecnificados para la consolidación de volúmenes de venta y transformación agroindustrial.
·     Fomentar la organización y agricultura por contrato con base en la consolidación de volúmenes producidos en el minifundio.
IV. Hacia una Política Económica Sectorial

Diagnóstico

En el siglo pasado también vivimos en México un auge importante en la organización de los productores agropecuarios con fines políticos, esto propició una cultura de participación basada en la demanda de recursos y apoyos en especie, los productores no tuvieron incentivos para orientar sus sistemas productivos hacia la eficiencia y productividad competitiva, y las instituciones gubernamentales se conformaron con tener estabilidad en el sector sin buscar arraigar en la gente una concepción económica del desarrollo.

Hoy es necesario corregir este error histórico y proponer un trabajo con rigor administrativo, que nos permita plantear una política económica orientada a la productividad del sector, que trate diferenciadamente a los productores de autoconsumo y a productores comerciales, definiendo para cada uno los programas y apoyos específicos pertinentes; es urgente empoderar a los productores con una mentalidad empresarial, para garantizar una actividad agropecuaria con contenidos de reproducción ampliada del capital.

a) Líneas de Acción para Producción de Autoconsumo

·     Organización social para la capacitación con mejores prácticas productivas.
·     Impulsar un programa social de siembra con semillas mejoradas.
·     Tecnificación de parcelas, huertos, solares y traspatios.
·     Programa Nacional de Mejoramiento Parcelario para la recuperación de suelos y humedad.
·     Creación de un Programa Nacional de Centros y Parcelas Demostrativos para la seguridad alimentaria.
·     Impulso a la diversificación de la producción en baja escala con propósitos de seguridad alimentaria.
·     Impulso al manejo de técnicas de retención, cosecha, almacenamiento, uso y reutilización de agua.
·     Implementar un programa social de adquisición de herramientas y maquinaria eficiente.
·     Promover un programa de asesoría para la compra consolidada de insumos.
·     Impulsar un Programa Nacional de Mecanización del Campo mediante centrales de maquinaria y equipo
·     Fortalecer la mecanización de la cosecha de caña de azúcar para reducir la contaminación por quema

b) Líneas de Acción para productores comerciales

Agricultura
·     Creación de un Sistema Nacional de Capacitación, Asistencia Técnica e Innovación para el Campo
·     Elaboración de un estudio del territorio nacional por meso regiones, entidades federativas y municipios, para identificar vocaciones productivas susceptibles de traducirse en cadenas de valor.
·     Sustituir la política de desarrollo agropecuario general por una política económica particular que desarrolle las vocaciones productivas y cadenas de valor.
·     Fomentar la organización de los productores en cada vocación para alentar la asociación en torno a unidades productivas.
·     Impulsar la capacitación de productores en función de las necesidades de cada unidad productiva.
·     Impulso al extensionismo rural para garantizar el éxito de los programas de fomento.
·     Impulsar el extensionismo rural mediante técnicos especializados en desarrollo de cadenas productivas.
·     Impulso a las unidades productivas con las herramientas institucionales de financiamiento y capitalización.
·     Integración de las unidades productivas en cadenas de valor.
·     Integración de las cadenas de valor en agroparques.
·     Diversificación de la producción agrícola con criterios de rentabilidad y en función de las necesidades del mercado
·     Creación del Programa Nacional de Apoyo a la Herbolaria, Cultivo de Plantas Medicinales y Aromáticas
·     Impulso a la producción en gran escala de higuerilla, jatropha y otras variedades para el desarrollo de energías alternativas
·     Promover la inversión privada en procesos de transformación y comercialización.
·     Impulso al desarrollo de empresas proveedoras de insumos (fertilizantes, semillas, etc.)
·     Creación de un Sistema Nacional de Aseguramiento Agrícola
·     Instituir los reconocimientos en sanidad e inocuidad agrícola.
·     Fortalecimiento de los Comités Estatales de Sanidad Vegetal.

Ganadería
·     Consolidación de los programas de mejoramiento genético del ganado ovino, bovino, caprino, porcino, caballar y otros.
·     Impulso al mejoramiento de praderas para la ganadería.
·     Impulso al cultivo de granos forrajeros.
·     Implementación de un programa de reemplazo a la ganadería extensiva en zonas cuyos ecosistemas se encuentren deprimidos, promoviendo la tecnificación de esta actividad.
·     Impulso al establecimiento de plantas de alimentos concentrados.
·     Impulsar un programa de apoyo a los productores pecuarios para la capitalización de unidades productivas comerciales.
·     Implementación de un programa de apoyo para la conversión de rastros municipales y mataderos particulares en rastros tipo inspección federal.
·     Diseñar una política de apoyo a la inversión privada para la construcción de centros industrializadores de productos cárnicos para el mercado nacional y externo.
·     Creación de un Sistema de Aseguramiento Ganadero.
·     Hacer obligatorios los reconocimientos en sanidad e inocuidad ganadera.
·     Fortalecimiento de los Comités Estatales de Sanidad Animal.

Acuacultura
·     Creación de la Secretaría de Pesca y Acuacultura.
·     Programa de Capacitación y Fomento a la Acuacultura.
·     Fomento a la cría de especies piscícolas en cuerpos naturales y obras de retención de agua.
·     Repoblación tecnificada de especies acuícolas en ríos y cuerpos de agua.
·     Desarrollo de un Programa de Infraestructura y Equipamiento para la Producción Acuícola.
·     Impulso al consumo y comercialización de especies acuícolas locales.

Obras hidráulicas
·     Construcción estratégica de grandes obras de almacenamiento de agua vinculadas al desarrollo de corredores agroindustriales.
·     Impulsar un extenso programa de fomento a la construcción de sistemas meso regionales, micro regionales y locales, mediante la construcción de medianas y pequeñas obras de retención y cosecha de agua.
·     Remplazo paulatino de los sistemas de riego rodado y aspersión por sistemas de goteo e hidroponia.

Silvicultura
·     Implementación de un Programa Nacional de Educación, Protección, Cuidado y Recuperación de la Biodiversidad
·     Impulsar el Programa Nacional de Recuperación de Áreas Forestales
·     Impulsar las Declaratorias Federal y Estatales de inafectabilidad de la pequeña propiedad forestal
·     Incorporación de toda la superficie forestal nacional a los programas de manejo sustentable
·     Impulso a la investigación científica para el mejoramiento genético y especies de rápido crecimiento
·     Promover la asesoría técnica para obtener la certificación de predios forestales y agropecuarios con manejo sustentable
·     Diseñar programas específicos para la restauración o preservación de ecosistemas en la pequeña propiedad
·     Implementar un programa preventivo de incendios
·     Establecer un sistema para la vigilancia conjunta y denuncia de tala clandestina y contrabando de madera
·     Instrumentar un programa permanente de supervisión de aserraderos e industrias registradas, para evitar que trabajen con materia prima producto de tala clandestina y contrabando
·     Mayor difusión y apoyo al cultivo y aprovechamiento del bambú

V.- Ciencia y Tecnología Aplicada

Diagnóstico

Ha sido una realidad evidente que la actividad científica y tecnológica están separadas de los problemas y necesidades de la economía agrícola.

La amplia y rica gama de investigadores con que cuenta el país, en escasa medida ha vinculado sus actividades científicas con el problema cotidiano del productor agropecuario o agroindustrial, por eso es de la mayor importancia trabajar en la conectividad de estas dos áreas estratégicas.

Líneas de Acción

·     Impulsar la investigación biotecnológica para mejorar la adaptabilidad de nuestras especies agropecuarias al cambio climático.
·     Impulsar en los centros de educación superior la especialización en investigación aplicada a problemas o productos agropecuarios específicos.
·     Propiciar que cada centro de educación superior o centro de investigación, se vincule a una o varias unidades productivas para integrar las cadenas de valor.
·     Impulsar ante los centros de educación superior la formación profesional de Técnico en Desarrollo de Vocaciones Productivas y Cadenas de Valor.
·     Fomentar la industrialización in situ de productos agropecuarios.

VI. Financiamiento para el Desarrollo

Diagnóstico

Durante la década de los sesenta y setenta los productores agropecuarios contaban con opciones financieras de apoyo a la capitalización: el BANRURAL, instituciones o programas contra siniestros o pérdidas en la agricultura y ganadería como la Aseguradora Nacional Agrícola y Ganadera (ANAGSA),  no obstante diferentes problemas sociales y financieros los llevaron a la quiebra y sobrerregulación, disminuyendo sus posibilidades de apoyo. Sin embargo, es primordial rediseñar mecanismos esenciales para capitalizar al sector.

Líneas de Acción

·     Impulsar el rediseño y fortalecimiento de la Banca de Desarrollo.
·     Alentar la diversificación de líneas de financiamiento a las unidades productivas agropecuarias certificadas.
·     Mayor promoción a los programas de financiamiento gubernamental complementario.
·     Creación de un Sistema Nacional de Microcréditos para Mujeres y Jóvenes que produzcan en el campo.
·     Promover programas sociales y privados de asesoría financiera.
·     Proponer la obligatoriedad del concepto rendición de cuentas en los programas de financiamiento público.
·     Impulsar la normatividad y rediseño de la política financiera contra riesgos productivos agropecuarios.
·     Apoyar la capitalización y productividad competitiva mediante la promoción de un régimen fiscal “cero” para las actividades agropecuarias.


Es urgente mejorar la política económica del sector primario, una política que vaya de lo general a lo particular por vocaciones productivas regionales, por áreas de oportunidad y por cadenas de valor, teniendo como premisa central y transversal en la planeación la conservación, uso y reúso del agua.

miércoles, 9 de enero de 2013

RESOLVER EL PROBLEMA AGROPECUARIO ES CONDICIÓN PARA EL CRECIMIENTO Y DESARROLLO


Después de 11 años, el pasado 15 de enero el gobierno federal y las organizaciones campesinas de distintas filiaciones partidistas, volvieron a celebrar la promulgación de la Ley Agraria de 1915, aquella Ley redactada por el poblano zacateco Luis Cabrera, y que se basaba en el Plan de Ayala y el Plan de San Luis, restituía las tierras y el agua a los campesinos oprimidos y explotados.

Si bien es cierto que el latifundio que se vivía en México se edificó sobre el despojo de tierras, y que durante su vigencia como modelo de producción agropecuaria, estuvo basado en un esquema de trabajo injustamente remunerado y respaldado por un régimen político dictatorial, también es cierto que el latifundio fue un modelo de economía sectorial rentable, que mantenía en crecimiento una economía nacional que generó importantes logros, principalmente grandes obras de infraestructura en comunicaciones terrestres y transporte ferroviario, desarrollo urbano, obras de almacenamiento de agua, entre otros.

La Revolución Mexicana protagonizada por el campesinado de México y sus dirigentes populares, triunfó y restituyó con justicia las tierras y aguas a los grupos agrarios, creándose la propiedad social, y elevando a la mayoría de los mexicanos de peones a productores agropecuarios ejidatarios y comuneros.

Pero esa destrucción simple y llana de la estructura latifundista productiva, no consideró dotar a los nuevos productores de una organización productiva, de capacitación, herramientas y tecnología, para que pudieran sostener los niveles de productividad y  rentabilidad de las tierras, con esta transferencia inconclusa de la tierra, se fueron extinguiendo las unidades productivas que había creado el auge del feudalismo tardío mexicano.

Hoy, a 98 años de distancia de la promulgación de la Ley Agraria por Venustiano Carranza, los análisis y comentarios que escuchamos o leemos, están llenos de buenas intenciones, como los que dicen: “Tenemos que hacer algo para sacar adelante a los millones de pobres que viven en el campo”, discursos o artículos analíticos y enjundiosos pero vacíos e imprecisos.

Cuando la retórica oficial, académica, de los expertos o del ciudadano ilustrado común, habla del campo mexicano, proyecta una imagen en la que vemos al hombre o mujer del campo en su imagen paupérrima y abstracta, que más que preocupación parece inspirar compasión y piedad.

Para que el sector rural deje de ser  para la sociedad una especie de quimera, debemos aprender a mirarlo y considerarlo de una manera distinta, reivindicar la figura del productor rural como ser social, con necesidades extremas pero también con derechos constitucionales, capacidades y competencias potenciales.

Es importante señalar, que el campo no es algo remoto, un lugar imaginario alejado de nosotros, el campo es nada más y nada menos, que el sector primario de nuestra economía, es nuestra fuente de alimentos, la estabilidad de nuestra economía y del bolsillo de cada mexicano.

Necesitamos reaprender a mirar el campo como algo mucho más cercano a nosotros, a la familia de cada uno, a nuestro bienestar cotidiano, y si permitimos que continúe en su condición de postración productiva, estaremos aceptando que el país continúe comprando al extranjero casi la mitad de lo que necesitamos para vivir. El campo es tan cercano a nosotros, que si no produce lo necesario, la deuda del país y el déficit público irán creciendo más y más, si el campo no produce lo que necesitamos, los alimentos irán escaseando y aumentando de precio cada día.

También debemos aprender a mirar el ámbito rural no como un campo de batalla desolado y triste, sino como un territorio lleno de recursos naturales, de actores productivos, capaces de lograr con autosuficiencia su propio desarrollo económico, cultural y contribuir al progreso social general.

Debemos considerar que si una economía, cualquiera que ésta sea, no tiene un crecimiento armónico, equilibrado y orgánico entre sus sectores –agropecuario, industrial y de servicios-, siempre será una economía incompleta y con problemas graves, la deficiencia de cualquiera de sus sectores termina afectando gravemente a los demás, y hundiendo a la economía y la sociedad en una crisis profunda y de graves consecuencias.

De tal suerte, que debe quedarnos claro a todos los mexicanos, que el crecimiento de la economía nacional, la solución a nuestros problemas de pobreza, desempleo y el anhelado desarrollo social, necesaria e irremediablemente pasan por resolver a la brevedad posible, la situación que vive el sector primario de nuestra economía nacional, además de reducir la tasa de crecimiento demográfico en el campo y las ciudades.

Este es un gran reto para nuestra sociedad, para todos, pero también una oportunidad histórica, para ello debemos aprovechar el nuevo clima de modernidad democrática, aperturado con el arribo de Enrique Peña Nieto al Gobierno de la República,  y hacer del territorio nacional la base de la planeación participativa y prospectiva, congruente con las vocaciones productivas y cadenas de valor de cada región del país.

Para asumir este reto es necesaria una visión colectiva del problema, trabajar coordinadamente los tres órdenes de gobierno, generar una nueva estructura organizacional de los productores, con fines productivos y no políticos como hasta ahora, y segmentar la estrategia en cuando menos dos áreas de trabajo:

El minifundio o propiedad social.  Como primer área de trabajo con las siguientes acciones, según la región, las vocaciones productivas y las cadenas de valor:

1.         Generar organizaciones con fines productivos.
2.      Implementar un programa nacional de mejoramiento de capacidades productivas mediante el extensionismo rural.
3.       Impulsar la asociación empresarial de los productores por eslabón y cadena de valor.
4.   Reconversión y diversificación productiva con mejores prácticas y tecnología rentables y sustentables.
5. Estrategia de conformación de unidades productivas para la consolidación de volúmenes con calidad homogénea.
6.  Impulso al crédito social para la capitalización de productores y unidades productivas.
7.     Asesoría  financiera  con  información  de  mercados  por   unidad productiva o cadena de valor.
8.       Centros de acopio tecnificados y como unidades de administración de las ramas de producción.
9.  Conformación de cooperativas de insumos y servicios para la producción.
10.    Venta de la producción por contrato.

Pequeña propiedad. Como segunda área de trabajo, con las siguientes acciones, según región, vocación productiva y cadena de valor:

1.       Recuperar el concepto de pequeña propiedad como unidad productiva de inversión privada rentable y generadora de empleos (si no se reconoce y valora correctamente esta estructura productiva, se partirá de una estrategia incompleta).
2.    Realizar un registro nacional de unidades productivas de pequeña propiedad: agrícolas, ganaderas, forestales, etc.
3.  Realizar un diagnóstico de su estatus productivo (rentabilidad, necesidades tecnológicas y financieras).
4.   Elaboración de un plan de restauración productiva e impulso de la pequeña propiedad.
5.     Conformar asociaciones de pequeños propietarios por rama o sistema-producto para la consolidación de volúmenes.
6.        Mejoramiento de capacidades productivas mediante asistencia técnica (información administrativa, mejores prácticas, información tecnológica, información de mercados, etc.)
7.        Diseño y acceso a mejores canales de comercialización.
8.       Impulso a la creación de servicios de apoyo a productores (asesoría en proyectos, proveeduría de insumos, logística de transporte, transformación, etc.)
9.        Construcción o financiamiento de infraestructura productiva (centros de acopio tecnificados, obras de retención de agua, etc.)
10. Agricultura por contrato y financiamiento para empresas de transformación.

Estos son algunos criterios y pasos que en mi opinión, habría que considerar para abordar y superar el reto planteado, para reestructurar el tejido productivo del sector primario de la economía, de lograrlo podremos aspirar a resolver nuestros problemas de empleo e ingreso per cápita, no abordar el problema de esta manera, implicaría volver a una política social parcial, paternalista, subsidiaria de la pobreza y lapidaria para toda la sociedad.